Cuidados de la piel en verano


Utilizar protección solar

La protección solar es un tópico veraniego. Los rayos del sol dañan nuestra piel, resecándola, profundizando las arrugas, favoreciendo la aparición de manchas e incluso cáncer de piel en casos graves. Cuantas más veces nos quememos, peor será para nuestra piel. Olvídate de la moda de hace unos años de salir todo el día al sol y broncearte, por así decirlo, por el bien de tu salud: aunque lleves FPS, te quemarás, aunque estés a la sombra. No te expongas al sol entre las 12 y las 2 de la madrugada, usa mucha protección solar y aplícatela regularmente. Consejos:

Protégete la cabeza con un sombrero elegante (no querrás arriesgarte a sufrir una insolación o quemaduras en los pies) y protégete los ojos con unas gafas de sol de buena calidad

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No te pases con los productos de belleza

Reduce tanto la cantidad como la densidad de los productos. En invierno, ponerme varios productos no era un problema porque mi cara no se derretía a los 10 minutos. En cuanto a la densidad, elige el producto más ligero. Esto es especialmente cierto para las cremas y el maquillaje. Cubre la boca con un brillo exquisito y rocíala con un agua de colonia fresca.

Consejo: Para refrescarte la cara, hazte con un spray de agua de spa para calmar y regenerar la piel sensible. Enfríalo en la nevera para obtener mejores resultados.

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Exfolia e hidrata a fondo

No te saltes nunca la aplicación de maquillaje por la noche, aunque creas que no queda mucho maquillaje en el rostro. La piel se renueva durante la noche y debe estar completamente limpia y libre de impurezas. Busca una loción exfoliante, espuma facial, gel, aceite, agua micelar o tónico que se adapte a ti. Una vez desmaquillada, es hora de hidratarla. El sol puede resecar la piel, así que hidrátala bien durante la noche. Aplica una crema hidratante o un sérum más concentrado (no olvides el cuello y el escote). Aplica una loción hidratante con aloe vera por todo el cuerpo.

Consejo.